El Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya ha puesto en marcha un plan piloto en 40 colegios de Barcelona en el que los deberes tradicionales son reemplazados por proyectos cortos evaluados automáticamente por un sistema de inteligencia artificial.
El sistema analiza no solo la respuesta final sino el proceso de razonamiento del alumno, detectando patrones de comprensión y dificultades específicas. Los profesores reciben un informe semanal por alumno. Las familias están divididas: un 61% apoya la iniciativa según una encuesta del Consell Escolar, mientras que el 39% restante teme que los niños pierdan el hábito de esfuerzo autónomo.