La nueva función, activada por defecto en las cuentas de Google Workspace empresarial, analiza el contenido de los correos electrónicos internos y bloquea automáticamente aquellos que el sistema clasifica como acoso, intimidación o discriminación.
Los mensajes bloqueados no se eliminan sino que se retienen en una carpeta accesible solo para el departamento de recursos humanos y el remitente. Grupos de defensa de la privacidad han alertado sobre el riesgo de que la herramienta se convierta en un sistema de vigilancia corporativa. Google defiende que el modelo no almacena el contenido de los mensajes y que la función puede desactivarse a nivel de usuario.