El Ministerio de Educación chino ha completado el despliegue de cámaras con análisis de expresión facial en 180.000 aulas de primaria en 22 provincias. El sistema alerta al profesor en tiempo real si detecta alumnos con señales de tristeza, distracción o ansiedad sostenida.
Los datos se almacenan en perfiles individuales vinculados al número de identificación del alumno y son accesibles por los padres y las autoridades educativas. Organizaciones internacionales de derechos humanos han condenado la medida como una violación del derecho a la privacidad de los menores. El gobierno chino defiende que el sistema ha reducido el abandono escolar temprano un 8% en las zonas piloto.